Por qué ya nada me hace feliz y me siento insatisfecha

Por qué ya nada me hace feliz y me siento insatisfecha. No pensé que mi anuncio de despedida fuera a causar tantos comentarios. Mi contacto con la revista, a quien le mando lo que escribo, me escribió diciéndome que el tráfico de la página se disparó y que el siguiente paso, sin duda, es que yo dé la cara y me muestre ante la revista pues muchos lectores ya me quieren ver. Que puedo ser la modelo no modelo más exitosa de la historia de la revista.

Les confieso que hace casi una semana no me metía a leer los correos porque de verdad quería irme, pero veo que la gran mayoría (no todos) piden que me quede, algunos me dicen cosas bonitas, otros me tratan mal y otros solo dicen cosas tontas. Pero lo cierto es que de una u otra forma me he vuelto importante en sus vidas. O no tanto en sus vidas, pero sí en sus días aburridos.

El placer de mi trabajo

Me gusta que digan que en la oficina se ponen a leer mi blog y que les gusta. Alguien dijo por ahí que se había tocado en el baño de la oficina y eso me pone a mil.
Les reitero que mi trabajo me gusta mucho, mi trabajo lo hago por plata pero también me lo gozo, soy de todo terreno y puedo disfrutar mucho de lo que hago.

¿Por qué me quería ir? Porque todo –o casi todo en mi vida- son encuentros ocasionales con hombres. Y no sé si quieran oír todo el tiempo de eso. Alguien me preguntaba que si lo más raro es estar con parejas, al contrario, eso se ha vuelto tan normal que casi tengo por igual tríos que encuentros con un solo hombre. La sociedad es muy tapada. Hacia adentro de la puerta, se convierten en los seres más dañados y de mente retorcida; hacia afuera, se persignan cuando alguien habla de una acompañante.

Estoy segura de que la mayoría de ustedes han estado con una dama de compañía alguna vez y si no, les gustaría.

Soñarían con lamerme abajo y ponerme a gatas e introducirlo, pero muchos disimulan o se hacen los que no y terminan en el baño frotando. Pero también les he dicho que detrás de mi frialdad hay también una mujer que espera salir algún día de esto y llevar una vida más normal.

He hablado con otras “colegas” o ex “colegas” que se han alejado del negocio y terminan volviendo. El problema es que nosotras nos volvemos muy independientes y siempre habrá un tipo que nos quiere solo para él y tenernos detrás de él todo el día y es complicado porque ya, por esencia, no somos así.

Pensamientos en días de soledad.

Yo tengo mi propia plata y no necesito de nadie. En medio de mi oficio gano bien, no me puedo quejar.
Una mujer como yo quiere su independencia ante todo. Los hombres, de alguna manera, son objetos. Yo no creo mucho en el amor. !Cuántos hombres que me he tirado le han sido infieles a sus esposas o a sus novias! Y en ese sentido prefiero estar de este lado, del lado frío, antes que del otro, aguantándome unos cachos de un hombre que no me interesa. ¿Sueno cruda? Tal vez hoy. Hay días en que sí quisiera un abrazo, un hombre para mí sola, pero hoy no es el día.

De tanto hombre en mi vida, me pasa lo que el dicho dice: Los árboles no dejan ver el bosque. Es así. Muchos me prometen esta vida y la otra pero sé que en unos meses me sacarán en cara que soy o fui una acompañante, ¿y qué pasará entonces? ¿me botarán como una traste viejo? Estoy rodeada de hombres pero a la vez no lo estoy, es la paradoja de mi vida. Nací o me he dedicado a complacer, a vivir del esto que es lo que manda en la vida de todos.

Un hombre que conoce a una mujer lo primero que piensa es en cómo incrustarlo y listo, si no puede después se vuelve amigo de ella, pero el plan A es entrar por el orificio.Y dentro de esa dinámica prefiero tener las riendas yo, y no al revés.

Dos para una

El fin de semana me llamaron dos tipos y así me lo advirtieron por teléfono, “somos dos”. Y a mí eso ya no me impresiona. Les cobre mucho más caro, eso sí, y cuando llegué, al rato, ya estaban en cueras enfrente de mí, con sus trochas encendidas y potentes. Me pidieron que les m4mar4 las cosotas y lo hice. Me pidieron que me metiera las dos palas al tiempo (nunca lo había hecho) y lo hice: abrí mi boca y apenas pude meterlas a la vez y pasarles la lengua por encima.

Después uno se puso boca arriba, yo me senté encima y el otro me lo introdujo por atras. Sentí mucho al comienzo, pero quedé casi sin poder moverme, solo sentía los dos bates de béisbol rozando allá abajo. Me sentía haciendo una película y así me lo comentaron también, que era una de las cosas que siempre vieron en películas y que querían hacer: y lo hicieron conmigo.

Luego me pidieron que me pusiera a gatas, uno me lo introducía un rato y luego el otro (todo esto con preservativo, sobra decir), pero a diferencia de las películas no les permití que estallaran en mi cara, lo hicieron en mi espalda mientras me hablaban sugestivamente. Lo cierto es que cuando me volteé, allí estaban esos dos dándose un beso en la boca. Eran b¡s3xu@les. Me limpie como pude y los dejé ahí…

Trataré de seguir contándoles mis historias pero quiero que entiendan que mi vida es esto: hombres y hombres. Eso es lo que tengo para contar.

Un beso y gracias por escribir tanto, no me abandonen.

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Andrea

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