Toda aventura empieza con un sí

Toda aventura empieza con un sí. Todo empezó como un servicio más, la llamada de rutina y la advertencia que se trataba de una despedida de soltero; la idea era hacer un show, bailar delante de un grupo de gente y luego, si el que se casaba quería, pues ya yo arreglaba con él un eventual encuentro.

Acepté aunque no me matan este tipo de situaciones pues siempre hay más de un borracho que se las quiere dar de vivo y cuando una está bailando pues mandan la mano o lo que sea, o empiezan a hablarme como si fuera una amiga y todo para sacarmelo gratis y eso ya me lo sé de memoria y por eso a veces evito esto. Pero esa vez acepté, era como por la carrera 19 abajo de la 103, como por ese bodytech gigante.

Llegué al apartamento y para mi sorpresa también habían mujeres (normalmente la despedida de solteros es de solo hombres, pero bueno). Llegué de una, me recibió un hombre que me dijo que qué necesitaba y yo le dije que nada, solo música para empezar a bailar.

Yo oía los murmullos y las sonrisas burlonas de las mujeres que me imagino nunca habían visto a una dama de compañía, !si supieran que sus novios o esposos tenían toda la pinta de conocer el gremio entero!, pero aún así no me dejé intimidar y cuando pusieron música electrónica y me señalaron al soltero, comencé a bailar y me concentré solamente en él.

Me fui quitando las botas, después la camisa negra, luego la minifalda y me demoré bailando así un buen rato ante la mirada de todos…

Cuando vi que más de una no paraba de sonreír, me les acercaba y les bailaba enfrente y les ponía mi c0la en la cara para que, o se callaran o se arrecharan, una de dos. El hecho es que todos gritaban, aplaudían y más cuando quedé en topless y comencé a pasarle mi busto por la cara del soltero que apenas se reía y me las tocaba con pena ante la montadera de los demás.

Después vino lo mejor del show y fue quitarme la tanga negra que tenía. Siempre que hago estos bailes me pongo de espaldas a la gente pues sé que mi cola es deliciosa y así me la empiezo a bajar lentamente, me inclino casi toda hasta que la tanga queda en los tobillos y así no solo pueden ver mi cola sino mi cl1t0r1s, un espectáculo que solo permito por unos segundos.

Después me paro, recojo mi ropa y siempre busco el baño para vestirme de nuevo…

Así lo hice pero al minuto ya me estaban golpeando en la puerta del baño. Era uno de los amigos del soltero, yo abrí ya casi vestida y el tipo me dijo que yo era una verdadera profesional, que había dejado arrecho a todo el mundo y él, en medio de su embriaguez, se bajó la cremallera y se sacó su bulto bien parad4 y me dijo algo así como “mira cómo me dejaste”.

Yo le dije que me alegraba, etc, pero que ya había bailado y que era hora de irme. El me dijo que no, que el soltero quería estar conmigo y que de una, en una habitación que había un poco separada de la sala. Yo le advertí cuánto costaba y me dijo que no había problema. Me pagó en efectivo y me fui para la habitación mientras la demás gente seguía tomando y bailando en la sala. Allá llegó el soltero, ebrio, nervioso y muy sugestivo. Me dijo que me quería dar por atrás porque su novia nunca lo dejaba. Le dije que costaría el doble y él aceptó, ahí me pagó lo que era.

Que inicie la acción

Se puso un preservativo y me obligó a darle besos abajo (ese sabor a plástico ya es familiar), y de una me puso a gatas. Yo saqué de mi cartera vaselin4 y yo misma me unté y le embadurne el miembro pues al comienzo duele mucho. Y lo introdujo. Yo al comienzo no disfruté mucho porque siempre me duele, pero lentamente me relajé y comencé a sentir mucho.

El estaba feliz dándome nalg4d4s y me tomaba del pelo hacia atrás y de vez en cuando me decía “palabras sucias”. El tipo me decía que se quería ven1r ya, pero que quería aguantarse lo más posible porque era su último de soltero. Me la sacó, le dije que se cambiara de preservativo y en esas estaba cuando entró el amigo a punto de explotar que me había hablado en el baño. El tipo, como si nada, le dijo al soltero que él también quería conmigo, que lo dejara, que yo estaba muy buena, en fin.

Pero yo me paré por mi ropa porque me habían pagado por estar con uno, no con dos…

El tipo dijo que la plata era lo de menos y sacó de nuevo y me dio lo que costaba el rato. El soltero le dijo que de una, y yo (admito que estaba llena de placer pero también pensé que entre el baile y dos hombres en una hora, era muy buena plata) acepté. El amigo se acostó de una boca arriba, ya sin ropa, se puso el gorro y me dijo que me sentara encima. Eso hice, mientras el soltero se tocaba viéndonos. En la sala la fiesta seguía porque se oía música y las viejas gritando.

Yo arriba, estaba muy llena de placer, el tipo me tomaba de la cintura con mucha fuerza y me daba besos en mi busto (mi punto débil), ahí me vin3, pero mientras me reponía, sentí que el novio se había puesto detrás mío y me dijo que otra vez me daría por atras. Yo me negué al principio pero entre los dos me tenían tan fuerte de la cintura que ni siquiera podía moverme. Y el novio entró por detrás mientras que yo seguía sentada en el miembro del amigo. Para qué mentirles, en esas me vin3 como dos veces más.

Cuerpo al límite

Los dos me la introducían al tiempo. Estaba mareada, estaba casi perdiendo la estabilidad, quería y no quería parar, los tres estábamos sudando y fue ahí cuando entró el tercero. Otro amigo más que al ver semejante escena, cerró la puerta, se bajó los pantalones y dijo que se unía. Yo volví a negarme, nos separamos, yo quedé sentada en la cama, pero el que entró de segundo insistió en pagarme y sacó aún más plata.

El tercero se puso un preservativo se hizo encima mío y me lo introdujo de nuevo. Los otros dos se quedaron ahí viendo, tocándose, hasta que el soltero dijo que él quería de nuevo. Me puso boca abajo, no me lo introdujo por atrás esta vez y comenzó a gritar enloquecido hasta que se vino. Mientras tanto los otros dos me ponían sus miembros en la cara y yo hacía lo posible por frotarlos sin caerme. El tercero, volvió a introducirlo, yo a gatas, y el amigo que pagaba se vino ahí tocándose solo.

El tercero se demoró unos 7 minutos más y yo ya estaba mamada, le dije que me quería sentar encima de él y moviéndome rápido lo hice ven1r de una.

Fue una noche en la que tuve muchas emociones y, sin duda, una en la que gané mucha plata. Nos tocó esperar unos minutos antes de salir a la sala de nuevo donde los demás nos miraban con cara de “quién sabe qué estaban haciendo”. Y tenían razón.

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Andrea

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